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Test Proyectivos

La evidencia disponible concluye que los test proyectivos no son una herramienta eficiente para diagnosticar. 40 decadas de investigación concluyen que la abrumadora mayoría de este tipo de tests poseen validez insignificante o nula.

Introducción
Las pruebas de carácter proyectivos son instrumentos utilizados en psicología que brindan estímulos ambiguos y poco estructurados a los sujetos en evaluación para que realicen una interpretación de esa ambigüedad. Dicha interpretación, según la teoría subyacente a estos instrumentos, sería lo que el paciente devela al clínico sobre su personalidad.

En la presente estrada queremos exponer brevemente cuál es el nivel de confiabilidad que este tipo de instrumentos puede darnos acerca los aspectos psicológicos de los pacientes que utilizan servicios de psicoterapia.


Evidencia
Kahill en 1984 realizó una revisión de 30 indicadores que se utilizaban en la interpretación del dibujo de la figura humana, pudiendo ver que 28 carecían de validez absoluta y los 2 criterios restantes que tuvieron grados de validez no lo hacían a ún nivel proyectivo, sino, que de sentido común de la percepción, como asociar ciertos rasgos como más característico de un sexo que de otro.

Cabe preguntarse si la validez de los test de la figura humana se encuentran condicionados por la expertis y experiencia del evaluador, en cuyo caso, un principiante no estaría capacitado para observar las verdaderas revelaciones del inconsciente de los pacientes.

Lamentablemente para quienes gustan de utilizar estos instrumentos, varios estudios desestiman la idea de que la validez aumenta por el nivel de expertis del evaluador:

Stricker, en 1967 observó que clínicos experimentados eran menos precisos que estudiantes graduados (Stricker, 1967).

Levenberg no observó diferencias significativas entre evaluadores de nivel doctoral y dos grupos control compuestos por pasantes y por secretarias (Levenberg, 1975).

Uno de los peligros más relevantes de este tipo de instrumentos es que predispone al clínico a observar patologías donde no la hay, como lo muestran investigaciones como la de Cressen en 1975, donde se pidió a los clínicos que distinguieran entre pacientes sanos y esquizofrénicos, catalogando como esquizofrénicos a pacientes sanos a causas de realizar dibujos de baja calidad.

Y en un estudio más reciente citamos lo siguiente: “Un desfile de revisores durante las últimas cuatro décadas han convergido en una conclusión virtualmente unánime: la abrumadora mayoría de los signos en el dibujo de la figura humana poseen una validez insignificante o nula” (Lilienfeld et al, 2000)

Comentario final
Haciendo una síntesis, los test del dibujo de la figura humana no posee validez de predicción de la personalidad de las personas, su confiabilidad no depende del expertis del evaluador y puede desvirtuar el juicio de quien evalúa.
Razones suficientes para que pasen a ser solo un mal recuerdo dentro de los instrumentos utilizados en la psicología.

Referencias

Cressen, R. (1975). Artistic quality of drawings and judges’ evaluations of the DAP. Journal of Personality Assessment, 39, 132–137.

Kahill, S. (1984). Human figure drawing in adults: An update of the empirical evidence, 1967–1982. Canadian Psychology, 25, 269–292.

Levenberg, S.B. (1975). Professional training, psychodiagnostic skill, and Kinetic Family Drawings. Journal of Personality Assessment, 39, 389–393.

Lilienfeld, S., Wood, J., & Garb, H. (2000). The Scientific Status of Projective Techniques. Psychological Science In The Public Interest, 1(2), 27-66.

Stricker, G. (1967). Actuarial, naive clinical, and sophisticated clinical prediction of pathology from figure drawings. Journal of Consulting Psychology, 31, 492–494.