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Marihuana

Según la Organización Mundial de la Salud, al rededor de 147 millones de personas consumen cannabis (World Health Organization, 2019)

La evidencia disponible parece concluir que la marihuana es peor que el alcohol en adolescentes, aún siendo el alcohol peor para la sociedad en general. La marihuana también parece incrementar accidentes de tráfico, problemas en el peso del recién nacido, empeoramiento de problemas respiratorios. Además parece ser un gatillante de la esquizofrenia y otras psicosis. 
La marihuana podría traer beneficios a pacientes en quimioterapias, pacientes sufriendo de esclerosis múltiple, y podría ayudar en algunos dolores crónicos.



¿Qué correlaciones existen respecto a problemas de salud?
De acuerdo con una revisión sistemática de más de 10.000 estudios por parte de las Academias Nacionales de Ciencia, Ingeniería y Medicina de los Estados Unidos (NASEM) se han podido reportar de forma substancial las siguientes correlaciones con respecto al consumo de cannabinoides y cannabis: empeoramiento de los problemas respiratorios, incremento de los accidentes de tráfico, disminución de peso de bebés al nacer, y brote de episodios de esquizofrenia, entre otras psicosis (National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine, 2017).

De forma moderada también se respaldan las siguientes relaciones: lesiones con dificultad respiratoria entre los niños que la consumen, problemas de aprendizaje y memoria, trastorno de ansiedad social, así como depresión, episodios bipolares y abuso de consumo de alcohol, tabaco y drogas ilegales (National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine, 2017).

¿Qué beneficios medicinales puede traer el cannabis?
El mismo documento presentado por la NASEM también presenta algunos pros, pero enfocados a casos desestimadamente particulares, como para quienes han requerido de quimioterapias (ayudando con las náuseas y vomito) y sufren de esclerosis múltiple, también presentan evidencia respecto a tratar el dolor crónico.

Y si bien hay muchos estudios que sugieren que el cannabis no solo es eficaz en aliviar ciertos dolores crónicos si no también en reducir el consumo de opioides entre sus consumidores (como el estudio NASEM), un gran estudio presentado en el “The Lancet” presenta que las personas con constante dolor no relacionado al cáncer que ocuparon cannabis no mejoraron en puntajes de dolor, y tampoco aumentaron la interrupción de opioides en comparación con los que no ocuparon cannabis, todo en un periodo de 4 años (Campbell et al., 2018).

¿Qué se sabe sobre el consumo en la adolescencia?
Los estudios muestran que el consumo de cannabis en la adolescencia es perjudicial para la cognición, afectando la memoria y la atención a largo plazo.

En un estudio de la Universidad de Montreal se siguió (y testeó) a 3,800 adolescentes por cuatro años desde la edad de 13 años. Y si bien la líder de esta investigación esperaba que el alcohol tuviera un peor impacto en el cerebro de los adolescentes, los resultados mostraron lo contrario (Volkow et al., 2016).

La marihuana parece tener un impacto más perjudicial en la cognición de los adolescentes de forma permanente que el alcohol. Aún cuando el alcohol es una droga que es más perjudicial para la sociedad en general (Morin et al., 2019).



¿Es posible sufrir de esquizofrenia debido al consumo de marihuana?
Sí, es posible. De acuerdo con la revisión NASFEM hay fuerte evidencia respecto al consumo de marihuana y la esquizofrenia. Pero las personas que podría desarrollar esquizofrenia por consumir marihuana son una parte especifica de la población (National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine, 2017).

El cannabis parece ser un gatillante de la esquizofrenia en individuos que ya son susceptibles a esta enfermedad mental por motivos genéticos.

Estudios en ratas con mutaciones en el gen DISC-1 (gen que te hace susceptible a la esquizofrenia) muestran que solo estas desarrollan cambios relacionados a la esquizofrenia después de ser expuestas al cannabis. Los resultados de esta investigación sugieren que la exposición sub-cronica al THC en la adolescencia resulta en aberraciones en comportamiento solo en ratas que acarrean esta mutación (Segal-Gavish et al., 2017).

Referencias

Campbell, G., Hall, W., Peacock, A., Lintzeris, N., Bruno, R., & Larance, B. et al. (2018). Effect of cannabis use in people with chronic non-cancer pain prescribed opioids: findings from a 4-year prospective cohort study. The Lancet Public Health, 3(7), e341-e350.

Morin, J., Afzali, M., Bourque, J., Stewart, S., Séguin, J., O’Leary-Barrett, M., & Conrod, P. (2019). A Population-Based Analysis of the Relationship Between Substance Use and Adolescent Cognitive Development. American Journal Of Psychiatry, 176(2), 98-106.

National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine. 2017. The Health Effects of Cannabis and Cannabinoids: The Current State of Evidence and Recommendations for Research. Washington, DC: The National Academies Press.

Segal-Gavish, H., Gazit, N., Barhum, Y., Ben-Zur, T., Taler, M., & Hornfeld, S. et al. (2017). BDNF overexpression prevents cognitive deficit elicited by adolescent cannabis exposure and host susceptibility interaction. Human Molecular Genetics, 26(13), 2462-2471.

Volkow, N., Swanson, J., Evins, A., DeLisi, L., Meier, M., & Gonzalez, R. et al. (2016). Effects of Cannabis Use on Human Behavior, Including Cognition, Motivation, and Psychosis: A Review. JAMA Psychiatry, 73(3), 292.

World Health Organization. (2019). Cannabis. Retrieved from https://www.who.int/substance_abuse/facts/cannabis/en/